Recomendación: Al Andalus. Cocina Libanesa

C. Nueva York 91, Nápoles, Benito Juárez, 03810
Ciudad de México. México
Otras sucursales: San Ángel, Bosques de Duraznos, Centro, Terraza Palacio
Centro Libanés (Alfredo Atala y Hermes)

Cuando visitas la Ciudad de México, es inevitable enamorarse de su variada oferta gastronómica que reúne lo mejor de los sabores no solo nacionales, sino también de distintas partes del mundo. Sin duda es una de las metrópolis culinarias más admiradas por los expertos y foodies, quienes recorren sus calles en busca de nuevas experiencias que despierten sensaciones y construyan memorias con el paladar. En este caso, nos adentramos en el corazón de la colonia Nápoles y descubrimos este pequeño, pero delicioso espacio que abre sus puertas para conocer los sabores más auténticos de la cocina libanesa.
Al Andalus es una propuesta gastronómica que invita al comensal a viajar al otro del océano y apreciar la verdadera esencia de Medio Oriente, donde las especias son las protagonistas de la cocina. Esta idea nace en 1994 en una casona del centro histórico con el propósito de dar a conocer la hospitalidad y la tradición culinaria libanesa al pueblo mexicano, quien lo recibió con admiración por sus aromas que envuelven al paladar en un paraíso de sensaciones. Por esta razón, cada uno de sus platillos nos cuenta sobre su elaboración y nos permite conocer a la mente creadora detrás de su origen. Al descubrir su interior, se puede sentir la magia que encierran sus muros, los cuales están plasmados de símbolos culturales con un estilo artístico único que llama la atención a primera vista. Asimismo, cuenta con una iluminación suave que hace acogedor el ambiente y un mobiliario con un toque moderno, cuyos tonos verdes claros y oscuros se equilibran a la perfección y se aprecian a donde sea que la mirada se dirija. Claro que no hay que olvidar su exquisita gama de dulces típicos que posee su vitrina, los cuales se pueden degustar según sea la preferencia.
Entre la variedad de platillos que se pueden disfrutar están el jocoque, el hummus y el babaganoush en diversas presentaciones, el famoso Keppe, ensaladas con ingredientes típicos, sopas y arroces, delicias fritas, shawarmas, hojas de parra, alambres, cazuelas, guisados, carnes, aves, pescados y mariscos, así como también postres tradicionales.
Nuestra recomendación inicia con dos ensaladas, Tabule y Fatoush, que se caracterizan por su combinación de ingredientes aromáticos. La primera se prepara con trigo bulgur, perejil, hierbabuena, tomate, cebolla, zumo de limón, aceite de oliva extra virgen y sal y pimenta. La segunda es una base de hojas de lechuga y verdolaga, pepino, tomate, cebolla morada, perejil, hierbabuena, trozos de pan pita tostado, zumo de limón, aceite de oliva extra virgen y Zumaque, una especia de color rojo que le confiere su acidez. Luego, continua con dos deliciosos platillos, Alambre y Cazuela de Shistaouk, cuyo ingrediente principal es pollo. El primero consta de trozos de pollo asados y marinados con especias y un toque de limón, acompañado de tomate a las brasas, arroz y pan pita. El segundo es también pollo marinado, acompañado de una mezcla de pimientos y cebolla morada asada que se sirve en una cazuelita de barro con pan pita.
Si de aromas, texturas y equilibrio se trata, estos platillos son la mejor representación. Ambas ensaladas son frescas y aromáticas, pues el uso de hierbabuena y perejil les confieren ese sazón único que realza cada ingrediente con notas ácidas en diferentes proporciones. En cuanto al Tabule, el bulgur le da un matiz a nuez y un toque terroso que contrarresta la acidez a la perfección, así como el aceite de oliva, cuya textura grasosa se siente ligera una vez que toca el paladar. Por otro lado, la Fatoush, se distingue por su textura crujiente que se siente en las hojas verdes, el tomate, el pepino, la cebolla y el pan pita tostado, un toque único que estalla en la boca con la variedad de sabores y aromas que la visten. Sin duda, dos opciones ideales cuando se busca frescura e intensidad en cada bocado.
Ahora si hablamos de platos fuertes, nos referimos a preparaciones complejas con una mezcla de ingredientes que simbolizan las raíces de la cultura libanesa en todo su esplendor. El alambre es un exquisito manjar, donde el pollo se siente suave y jugoso después de ser cocinado a fuego lento para que no pierda su verdadera esencia. Este se destaca por su sabor ácido que le da el limón y su toque ahumado que le confieren las brasas y las especias, logrando una mezcla de sabores ricos en profundidad con una textura húmeda y ligera. A su vez, el pan pita y el arroz lo complementan con sus notas terrosas y su textura firme que le dan ese toque final perfecto para disfrutarse con cada mordida. Por otro lado, la cazuela también se distingue por su pollo tierno y jugoso, pero con la cualidad única de que siempre conserva una buena temperatura gracias al calor que guarda la cazuela de barro en la que se sirve. Esto también ayuda a que los aromas y sabores se mantengan frescos para que al momento de tocar el paladar, el resultado sea una explosión de sensaciones que se graban en la memoria gustativa. Aquí, la acidez del limón y el ligero toque ahumado de las especias, el pimiento y la cebolla se equilibran correctamente para degustar un bocado aromático con texturas suaves y crujientes que crean una experiencia inolvidable digna de repetirse.
Para terminar, si se desea algo dulce para descansar de los sabores intensos, se recomienda probar alguno de sus postres, como el tradicional baklava que se encuentra disponible en su vitrina o un suculento pastel de dátil que figura en su carta. No cabe duda que disfrutar este tipo de platillos permite experimentar con sabores y texturas poco comunes, los cuales inspiran al comensal a ampliar sus horizontes culturales y gastronómicos para adentrarse en una experiencia que enseña a valorar la historia y la tradición de un pueblo, cuyos orígenes se han preservado de generación en generación.
En general, el servicio es excelente desde que te reciben hasta que te marchas, pues el personal te hace sentir como en casa con su amabilidad y profesionalidad al tomar la orden y entregar los alimentos. En cuanto a la presentación y el tiempo de preparación son excepcionales, haciendo que tu experiencia siga siendo única a cada instante. Incluso, los platillos están tan bien servidos que se pueden considerar para compartir, según el apetito de cada quien. Otro aspecto importante es la variedad de bebidas con las que cuentan y los distintos precios que van de 350 o más, de acuerdo a los platillos que se elijan.
Así que si te encuentras de paso por la Ciudad de México y buscas una experiencia culinaria poco común, pero llena de historia, no dejes de visitar Al Andalus, una probadita de Medio Oriente que abrirá tu apetito a un mundo donde los aromas y texturas son la esencia de la cocina tradicional, que hasta los menos experimentados querrán disfrutar.



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