Recomendación: Pinocchio. Trattoria napolitana

Av. López Mateos Sur 9900 (Dentro de Galerías Santa Anita)
Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco. México
Otras sucursales: Providencia, Pedro Moreno, Chapalita, Puerto Vallarta

En el sur de la ciudad de Guadalajara, en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, se pueden encontrar varias propuestas gastronómicas que vale la pena experimentar, si estás de visita por la zona. En esta ocasión, tocó conocer un delicioso rincón italiano que por su acogedor ambiente, te la da bienvenida para que te sientas como en casa. De ahí que su concepto esta basado en una trattoria, un tipo de restaurante casual, normalmente manejado por una familia, que ofrece una experiencia culinaria con recetas auténticas que han pasado de generación en generación para preservar la herencia familiar y compartir con otros el amor por la buena cocina. Es así que nace Pinocchio, un espacio familiar que transmite una vibra mágica y cálida en su interior, el cual se caracteriza por una arquitectura rústica que se puede apreciar en sus muros y colores. Además, cuenta con un mobiliario de madera vestido de manteles con cuadros que te transporta a las calles de Italia para caminar entre sus pequeños locales y respirar un aire envuelto en los aromas de una cocina en plena creación.
Asimismo, dicho espacio se distingue por adaptar su ambiente al mundo de Pinocchio, el famoso personaje infantil de la literatura italiana que ha conquistado el corazón de grandes y pequeños. Esto se puede percibir en los tonos rojo y amarillo que se observan en su decoración, como cortinas, lámparas, flores y parte de su cocina, donde se siente el calor de hogar con su gran horno de leña listo para deleitarnos con sus sabores. Todo esto con la intención de recibir a sus comensales, especialmente a los pequeños, a un espacio mágico donde los sueños se hacen realidad.
Para iniciar esta aventura gastronómica, su amable personal te la bienvenida con una copa de vino blanco espumoso que te abre el apetito para degustar sus exquisitas preparaciones. Su carta contiene una variedad de opciones para todos los gustos, como antipasto, pizzas, pastas, ensaladas, carnes, pescados y postres, así como una selección de bebidas con y sin alcohol. Todo esto partiendo de recetas auténticas de la cocina napolitana que se conservan con el paso del tiempo, como su tradicional pizza de masa delgada y orilla aireada que se hace de acuerdo a los estándares de los grandes maestros pizzeros.
Nuestra recomendación empieza con unas deliciosas bruschettas, las cuales se preparan con pan fermentado, jitomate, ajo, albahaca, peperonccino, queso parmesano y aceite de oliva. Para continuar, optamos por la ensalada Salentina que consiste en mix de lechugas, manzana verde, fresa y mandarina, sazonadas con queso de cabra, nuez de la india y perejil, así como de un aderezo de reducción de higos al vino tinto. Luego, le sigue un Linguine Frutti Di Mare con camarón, almeja, mejillones y calamar, salteados al vino blanco con jitomate escalfado, queso parmesano y servido con una tapa de masa para pizza horneado a la leña, así como también, un pollo al Rosmarino que consiste de pierna y muslo al horno, marinado con cúrcuma, limón real, tomillo y especias, el cual se acompaña de ensalada de la casa. Para terminar, endulzamos el paladar con una Panna Cotta clásica de vainilla y salsa de frutos rojos. Sin lugar a dudas, un festín de sabores caseros propios del sur de Italia.
En general, la entrega y presentación de los alimentos estuvo excelente, pero si hablamos de sabores y aromas, el resultado fue excepcional. Las bruschettas dieron en el blanco al crear un perfecto balance entre sus ingredientes, lo cual se pudo percibir en el pan fermentado combinado con jitomate, pues aunque ambos tenían un toque ácido, supieron acompañarse bien sin opacar su sabor natural. Al mismo tiempo, los aromas intensos del parmesano, ajo y albahaca realzaron la mezcla junto a texturas crujientes y suaves, haciendo que cada bocado fuera una sinfonía de sensaciones. En el caso de la ensalada, la dulzura de las frutas, lo salado y cremoso del queso de cabra y lo crujiente de la lechuga resultaron en un platillo fresco y equilibrado con sabores y texturas que deleitaron al paladar.
También, hay que destacar a la pasta, cuya textura era perfecta gracias a su punto al dente que hacía firme la mordida y su sabor que recordaba a esa brisa salada del mediterráneo en forma de un aromático fondo de mariscos, los cuales estaban bien cocidos y sazonados. El pollo también se sentía jugoso y tierno gracias a su cocción en horno, el cual le dio el tiempo suficiente para absorber sus jugos y obtener una carne que se desprendía fácilmente al cortarlo. Para terminar, no pudo ser mejor la elección de la Panna Cotta, cuya textura ligera y gelatinosa, se derretía delicadamente en el paladar, cubriéndolo de cremosidad y dulzura con la vainilla, la leche y los frutos rojos que la componían.
Verdaderamente, una experiencia llena de sabores y aromas tradicionales que han preservado su autenticidad y encanto de generación en generación, los cuales acaparan la atención de los comensales que saben y disfrutan de una buena comida. En general, el servicio, el ambiente y los alimentos satisficieron nuestros deseos más golosos, dejándonos con las ganas de volver para vivir otra experiencia sabrosa con historia y magia. Es ideal para ir en familia o incluso en una cita, pues los platillos vienen bien presentados en porciones individuales o para compartir, según el gusto del comensal. Precio promedio por persona: $300 - $500, dependiendo de los platillos que se eligen.
Así que si planeas darte una vuelta por el sur y visitar Galerías Santa Anita, no dejes de hacer una parada obligada a Pinocchio, este encantador y mágico sitio que te llevará al sur de Italia para darte la bienvenida y hacerte sentir como en familia.



Comentarios